Las habilidades de comunicación
Todos los que alguna vez se han enfrentado a una búsqueda de empleo han leído la descripción del candidato ideal a ojos del empleador.
Por eso saben que la sociabilidad es uno de los principales rasgos de personalidad que se pide en casi cualquier puesto, independientemente del tipo de trabajo que se ofrezca.
Las habilidades comunicativas no solo influyen en el desarrollo profesional de una persona: también son importantes para mantener relaciones personales y de amistad, en negociaciones y en el trabajo en equipo. Es lo que te permite causar una buena impresión cuando conoces a alguien.
Merece la pena saber cómo desarrollar las habilidades comunicativas, y la lista de efectos positivos que verás a continuación puede servirte de buena motivación.
Qué son las habilidades comunicativas
La comunicación no es solo un intercambio de datos: incluye comprender los pensamientos, la postura y las emociones de otra persona.
Aquí es donde entran en juego las habilidades comunicativas: la capacidad de encontrar un lenguaje común con los demás. La diferencia de estatus social, edad, forma de ver el mundo o nivel de conocimientos no debería ser un obstáculo para ello.
A menudo se confunde a una persona sociable con alguien que solo quiere charlar de cualquier cosa o cotillear, y se la clasifica sin más como extrovertida.
Pero una persona sociable reúne inteligencia, buena formación en distintos campos, buenos modales, sentido del tacto, capacidad de hablar bien y de convencer.

Señales por las que puedes reconocer a una persona con buenas habilidades comunicativas:
- Tiene un repertorio casi ilimitado de temas de conversación para personas muy distintas entre sí.
- La conversación resulta útil e interesante para ambas partes.
- Siempre intenta captar el punto de vista de su interlocutor. Prefiere mantener un diálogo antes que un monólogo.
- Sabe perseguir y alcanzar con éxito sus objetivos de comunicación: generar confianza, encontrar un punto de acuerdo, cerrar un trato o iniciar una colaboración a largo plazo.
- Domina distintos estilos de comunicación y sabe adaptarlos a cada situación.
- Puede dar tranquilamente una charla en público sin apenas preparación previa. Es un buen orador.
- Tiene carisma, sabe presentarse, es proactivo y muestra dotes de liderazgo.
- Se adapta con facilidad a situaciones nuevas.
- Es tolerante y respeta el punto de vista ajeno.
- Sabe mantener la atención de su interlocutor.
- No teme conocer gente nueva: no siente ansiedad ni miedo a comunicarse, ni siquiera antes de reuniones importantes.
Ventajas y desventajas de ser una persona sociable
De los puntos anteriores se pueden extraer algunas de las ventajas de ser una persona sociable. Además de estas, hay otras que merece la pena señalar:
- Al confiar en su propia capacidad para interactuar verbalmente con la gente, una persona puede tomar el control de las situaciones y liderar un equipo. Por eso se le abren más puertas a la hora de elegir dónde trabajar y qué puesto ocupar.
- La capacidad de encontrar un punto de acuerdo entre dos partes, mantener un diálogo sin limitarse a defender sus propias necesidades, y llevar las negociaciones hacia un objetivo común. Se aplica tanto al ámbito laboral como a las relaciones personales.
- Resolver conflictos con éxito en casi cualquier circunstancia.
- Sentirse cómodo en un equipo, ya sea en la universidad o en la oficina.
Pero, como cualquier cualidad humana, la sociabilidad también tiene desventajas:
- Para lograr sus objetivos en la comunicación, no siempre se recurre a medios lícitos: también puede aparecer la manipulación, el chantaje o la presión sobre el interlocutor.
- Estas personas suelen dedicarse a hacer contactos: conocen gente a propósito para tejer una red de relaciones en distintos ámbitos, lo que a veces puede resultar bastante invasivo cuando hablan con desconocidos.
- Para captar la atención de su interlocutor recurren a gestos, entonaciones y pausas teatrales que, en ocasiones, resultan excesivos y hasta ridículos.
Qué obstáculos dificultan la comunicación
Probablemente a la mayoría nos gustaría que nos describieran como personas «comunicativas»: eso simplifica mucho la vida y la relación con los demás, incluso en la era de las redes sociales.
Pero hay varios obstáculos que pueden dificultarlo:
- Inseguridad. Cuando te cuesta hablar porque crees que no vas a saber manejar la situación, te faltarán temas de los que hablar.

- Horizontes limitados. Cuando de verdad no sabes de qué hablar porque tus intereses se reducen a una o dos áreas.
- Emocionalidad excesiva. No te deja concentrarte en el estado de tu interlocutor y, por tanto, dirigir la conversación con habilidad.
- Falta de concentración. Además de un exceso de emociones, tener la cabeza «en las nubes» te impide prestar atención real a tu interlocutor y captar lo que dice.
- Lenguaje corporal negativo. Una persona interpreta de forma inconsciente las expresiones faciales y los movimientos del otro. Por eso, si adoptas posturas cerradas, es poco probable que transmitas sinceridad y buena disposición en la conversación.
Cómo desarrollar tus habilidades comunicativas
Para algunas personas, las habilidades comunicativas se adquieren desde la infancia como rasgo innato y gracias a una buena educación. Otras tienen que esforzarse por desarrollar por su cuenta la habilidad de comunicarse bien.
Para conseguirlo, conviene tener en cuenta los siguientes puntos.
Sé un buen oyente
Se suele olvidar que hablar bien no es suficiente: escuchar a tu interlocutor es igual de importante.
No se trata solo de no interrumpir y mantener el contacto visual, sino también de pedir que te aclaren detalles, asentir en señal de que entiendes y responder sobre el tema del que se habla.
Controla tus emociones
Es poco probable que mostrarte agresivo o de mal humor te gane la atención y el aprecio de tu interlocutor.
Por eso conviene mantener una actitud positiva, que se reflejará en tu expresión facial. Haz también pausas adecuadas en la conversación y recurre al humor cuando sea oportuno.

No evites la comunicación
Cualquier persona desconocida, incluso alguien que se cruce contigo y decida acercarse a charlar, es una excelente oportunidad para practicar tus habilidades comunicativas.
Aunque al principio estés nervioso o inseguro, irás mejorando cada vez que lo intentes.
Deshazte de la formalidad
Familiares, vecinos o compañeros de trabajo te preguntan: «¿Cómo estás?». La respuesta formal es «Todo bien». Pero también puedes contar algo divertido que te haya pasado por la mañana o algún cambio reciente en tu vida.
No hace falta que sea algo grandioso: ahí es precisamente donde empieza una buena conversación.
Disfruta de la conversación
Si te preparas de antemano para una conversación aburrida, puedes acabar llevándola tú mismo a un callejón sin salida. Cuando tu interlocutor no logra decirte nada interesante, no debes desconectar frente a él.
Siempre puedes tomar la iniciativa y animar la charla con tu propia historia, tus expresiones faciales y tus gestos.
Sigue formándote
Para ser un buen conversador, primero tienes que ser una persona interesante.
Por eso conviene ampliar constantemente tu vocabulario, informarte sobre campos muy distintos, y asistir a conferencias y exposiciones de arte.

También puedes leer libros relacionados directamente con la sociabilidad:
- James Borg, Secretos de la comunicación. La magia de las palabras.
- Robert Cialdini, Influencia: la psicología de la persuasión.
- Paul McGee, El dominio de la comunicación: cómo encontrar un lenguaje común con cualquiera.
- Mark Rhodes, Cómo hablar con cualquiera.
- Dale Carnegie, Cómo ganar amigos e influir sobre las personas.
- Mark Goulston, Just Listen: sé escuchado en cualquier situación.
- Elisabeth Mermann, Comunicación y sociabilidad: recomendaciones prácticas para una comunicación abierta.
Por qué un niño puede tener dificultades para comunicarse
El bajo nivel de comunicación de un niño en el mundo actual puede deberse a 4 factores:
- Sociocultural: cada vez más niños prefieren quedarse en casa jugando a videojuegos o haciendo «amigos» en línea, en lugar de salir a la calle.
- Familiar: los padres llevan un ritmo de vida muy acelerado, pasan la mayor parte del día trabajando y no siempre tienen tiempo para comunicarse con el niño o darle ejemplo de cómo hacerlo.
- Psicológico: aumento de la ansiedad y baja autoestima.
- Trastornos del desarrollo: autismo, depresión infantil.
Para detectar un problema a tiempo, conviene prestar suficiente atención al niño: observa cómo se comunica con familiares y con adultos que no conoce.
Es habitual que un niño se relacione con tranquilidad con los adultos, pero tenga más dificultades para hablar con niños de su edad.

Conviene observar también cómo se comunica en el patio con otros niños y si hace amigos con facilidad. Puedes pedirle que intercambie juguetes con alguien y ver con qué soltura lo hace.
Cómo desarrollar las habilidades comunicativas en los niños
Si detectas problemas o trastornos psicológicos graves, lo mejor es consultar a un especialista.
Si la situación se puede corregir en casa, los padres pueden seguir estas recomendaciones:
- Como padre o madre eres un ejemplo para tu hijo, así que conviene comunicarse con él con la mayor frecuencia posible: es de sus padres de quienes los niños aprenden a comunicarse. No basta con las palabras: hay que acompañarlas de expresión emocional, gestos y expresiones faciales.
- Entre los 3 y los 6 años, el niño se desarrolla a través de juegos de rol: hija-madre, profesora-alumna, enfermera-paciente. Puedes unirte a ese juego y mostrarle con tu propio ejemplo cómo comportarse en cada situación y qué decir.
- Si es el propio niño quien se acerca a hablar, intenta siempre reservar un momento para escucharlo. Si estás muy ocupado, pospón la conversación para más tarde, pero evita cortarle en seco con un simple «estoy ocupado».
- Para que tu hijo aprenda a relacionarse con otros niños de su edad, puedes apuntarlo a actividades extraescolares. Cuando haga mal tiempo, puedes invitar a sus amigos a casa, organizar juegos o compartir historias interesantes.
- Es importante enseñarle las normas básicas de comportamiento social: por ejemplo, cómo pedir disculpas cuando comete un error o cómo pedir algo con educación.
- Tener una mascota es una buena oportunidad para practicar el cuidado de otro ser, algo que después resulta más fácil de trasladar a las relaciones con las personas.
Aunque el niño ya parezca sociable, no dejes de apoyar el desarrollo de su comunicación.
Es una habilidad importante para vivir en sociedad y alcanzar las propias metas, incluso en un mundo tan marcado por la tecnología y las redes sociales.
