¿Qué es el benchmarking y dónde se usa?

Grupo de personas reunidas alrededor de una mesa colaborando sobre el concepto de benchmarking, rodeado de palabras clave como visión, experiencia, desarrollo, habilidades, rendimiento y éxito.

El benchmarking es un método de análisis empresarial que consiste en comparar los procesos, productos o resultados de una empresa con los de las organizaciones más eficientes de su sector para identificar áreas de mejora e implementar las prácticas que mejor funcionan en el mercado. No se trata de copiar a la competencia: se trata de aprender de quienes ya resolvieron problemas similares para acelerar el propio desarrollo.

Para qué sirve el benchmarking en una empresa

El benchmarking responde a una pregunta concreta: ¿qué hacen mejor que nosotros las empresas que lideran el mercado? A partir de esa comparación, la empresa puede tomar decisiones informadas sobre dónde invertir, qué procesos mejorar y qué objetivos son realistas según los estándares del sector.

Fue Rank Xerox quien popularizó este método a finales de los años 70, cuando la empresa perdió cuota de mercado frente a competidores como Canon y Kodak. Al analizar en detalle los costes de producción, los procesos de ensamblaje y la satisfacción del cliente de sus rivales, Xerox pudo optimizar su cadena de distribución y recuperar su posición de liderazgo en el mercado de fotocopiadoras.

Qué diferencia hay entre benchmarking y KPI

El benchmarking y los indicadores clave de rendimiento (KPI) son herramientas distintas que se usan de forma complementaria. El benchmarking es una mirada externa: compara el rendimiento de la empresa con el de organizaciones de referencia. Los KPI son una mirada interna: miden si la empresa avanza hacia sus propios objetivos estratégicos.

La secuencia lógica es hacer benchmarking primero y fijar KPI después. Si un fabricante sabe que sus competidores líderes producen con un 20 % menos de coste, ese dato de referencia sirve para establecer un KPI realista de reducción de costes. Sin el benchmarking previo, los KPI pueden ser arbitrarios o estar desconectados del mercado real.

Tipos de benchmarking: cuántos existen y en qué se diferencian

  • Benchmarking interno. Compara el rendimiento de distintos departamentos, divisiones o sucursales dentro de la misma empresa. Es útil en grandes corporaciones con múltiples unidades de negocio, como hizo Hewlett-Packard al comparar sus departamentos de I+D para identificar cuáles eran más eficientes e implementar la metodología Six Sigma en toda la organización.
  • Benchmarking externo. Compara la empresa con competidores directos o con organizaciones del mismo sector. Es el tipo más habitual y permite detectar brechas de rendimiento respecto a los líderes del mercado.
  • Benchmarking funcional. Compara procesos específicos con empresas de otros sectores que son referencia en esa función concreta. Por ejemplo, una empresa logística puede estudiar los procesos de gestión de inventario de un retailer líder, aunque no sea un competidor directo.
  • Benchmarking estratégico. Analiza las estrategias globales de las empresas líderes para identificar patrones de éxito aplicables a largo plazo.

Cuándo es útil hacer benchmarking en una empresa

El benchmarking es especialmente valioso en dos situaciones. La primera es cuando la empresa quiere comparar su rendimiento con el mercado para decidir en qué dirección crecer. La segunda es cuando necesita fijar objetivos ambiciosos pero realistas, sin inventar cifras desde cero.

También es útil durante la adopción de nuevas tecnologías, cuando la dirección no sabe qué resultados esperar: los datos de mercado sirven como referencia objetiva para establecer metas. Y en la estrategia de marketing B2B, el benchmarking ayuda a calibrar el posicionamiento respecto a competidores sin depender solo de la intuición interna.

Lo que el benchmarking no resuelve bien es la innovación disruptiva. Si una empresa quiere lanzar un producto completamente nuevo sin referentes en el mercado, no hay datos de comparación disponibles. En ese caso, el método pierde utilidad.

Cómo hacer un benchmarking paso a paso

  1. Definir qué se va a comparar. Identificar el proceso, producto o área de negocio que se quiere mejorar. Cuanto más específico sea el objeto de análisis, más accionables serán los resultados.
  2. Seleccionar las empresas de referencia. Elegir organizaciones con un modelo de negocio similar, el mismo público objetivo y métricas comparables. Comparar empresas con estructuras muy distintas genera datos que no se pueden trasladar a la práctica.
  3. Recopilar información. Obtener datos a través de fuentes abiertas (informes anuales, estudios de sector, noticias especializadas), opiniones de clientes y proveedores, y en algunos casos mediante contacto directo con la empresa de referencia.
  4. Analizar las diferencias. Identificar en qué áreas existe una brecha entre el rendimiento propio y el de los referentes, y por qué existe esa diferencia.
  5. Implementar mejoras. Adaptar las prácticas identificadas al contexto propio de la empresa. Esta adaptación es clave: copiar sin contexto raramente funciona.
  6. Medir resultados. Hacer seguimiento de los indicadores tras los cambios para verificar que la brecha se ha reducido.

Ventajas y desventajas del benchmarking

Entre las ventajas destacan la rapidez con la que permite mejorar procesos (aprendiendo de quien ya resolvió el problema), la prevención de errores al estudiar los fallos de otras empresas, y el coste relativamente bajo en comparación con otros métodos de consultoría. Además, aporta argumentos objetivos a la dirección cuando hay resistencia interna al cambio: los datos de mercado son más difíciles de rebatir que las opiniones internas. Esto resulta clave cuando escasea la motivación interna para el cambio: las referencias externas objetivas convierten la mejora en una necesidad estratégica.

Las limitaciones son igualmente importantes. El benchmarking dice qué se debe mejorar, pero no cómo hacerlo en el contexto específico de cada empresa. Tampoco funciona bien en entornos de innovación pura, donde no hay referentes establecidos. Y si las empresas comparadas tienen metodologías de medición distintas, los datos pueden no ser comparables, lo que invalida las conclusiones. Mantener una visión actualizada de la competencia es imprescindible para que el benchmarking sea útil a lo largo del tiempo.

Ejemplos de benchmarking en empresas reales

Además del caso clásico de Xerox, existen otros ejemplos ampliamente documentados. Ford utilizó el benchmarking a principios de los años 80 para rediseñar su departamento de cuentas a pagar tras descubrir que Mazda gestionaba el mismo proceso con el 25 % de los empleados que Ford. El resultado fue una reorganización que redujo drásticamente el equipo y los costes.

Durante la pandemia, muchas empresas sin experiencia previa en trabajo remoto recurrieron al benchmarking para estudiar cómo habían hecho la transición las compañías tecnológicas que ya operaban en remoto. Esa referencia externa permitió establecer procesos y métricas de rendimiento más rápido de lo que hubiera sido posible desde cero. En definitiva, el benchmarking es más eficaz cuando se combina con un proceso creativo interno: los datos del mercado señalan el destino, pero cada empresa tiene que encontrar su propio camino para llegar.