Habilidades de innovación: ¿cómo aumentar su eficiencia?

Ilustración 3D de una persona con gafas de realidad virtual y mandos, representando la tecnología como motor de innovación.

Las habilidades de innovación son el conjunto de capacidades —curiosidad, pensamiento no estándar y apertura al riesgo— que permiten a una persona o una empresa generar soluciones nuevas ante problemas conocidos. Ninguna cultura puede ser innovadora sin personas que las desarrollen: las innovaciones científicas, sociales, educativas y técnicas cumplen un papel importante en la vida de la mayoría de los países.

Antes, las organizaciones de investigación podían limitarse a contratar a científicos de primer nivel para un proyecto concreto, pero en la competencia actual por el talento, ese enfoque tan limitado ya no funciona.

La pandemia cambió la forma de pensar de la mayoría de las empresas. Entre 2021 y 2022, muchas se dieron cuenta del valor de la innovación y empezaron a contratar a personas dispuestas no solo a desempeñar sus funciones, sino también a encontrar enfoques poco convencionales para resolver situaciones difíciles.

Estos empleados se esfuerzan constantemente por mejorar: observan con atención qué innovaciones surgen en su campo de trabajo y aplican después esas observaciones y su experiencia para resolver los problemas que aparecen.

¿Qué es el pensamiento innovador?

La innovación es el proceso mediante el cual se transforma un producto o un servicio con métodos, técnicas o ideas exitosas para crear un valor nuevo.

Existen diferentes tipos de innovación en los negocios:

  1. Mejorar los procesos mediante la mejora continua y el desarrollo de nuevas soluciones.
  2. Desarrollar productos innovadores o mejorar las características de los existentes.
  3. Crear e implementar nuevos servicios para clientes y socios.
  4. Desarrollar modelos de negocio innovadores y nuevas fuentes de ingresos.
  5. Digitalizar y transformar digitalmente la empresa, lo que exige repensar y desarrollar enfoques poco convencionales.

Las organizaciones tienen varias opciones para mejorar su competitividad: pueden luchar por el liderazgo en costes o desarrollar una estrategia que las diferencie de sus competidores. En ambos casos necesitan un enfoque innovador.

Las empresas que optan por el liderazgo en costes deben garantizar su competitividad a largo plazo desarrollando procesos innovadores y de alta eficiencia; para ellas es clave la optimización y la mejora continua desde el punto de vista de los costes. Las que persiguen una estrategia de diferenciación, en cambio, necesitan innovación para desarrollar elementos únicos frente a sus competidores.

La innovación implica mejorar o reemplazar algo —un proceso, un producto, una tecnología o un servicio— y es fundamental para cualquier empresa. Lo que varía significativamente de una empresa a otra es la dirección de su estrategia de innovación.

Una estrategia de innovación es fundamental para que las empresas innoven de forma eficaz y decidida: sirve para determinar qué nuevos productos, servicios y procesos deben desarrollarse en los próximos años, identifica temas y áreas estratégicamente importantes, y anticipa posibles problemas y riesgos, por ejemplo los derivados de la digitalización.

Aunque la innovación siempre ha sido una de las fuerzas impulsoras de la competencia, las investigaciones muestran que la velocidad de su desarrollo ha aumentado de forma notable en las últimas décadas. Por eso las empresas necesitan hoy un alto grado de creatividad, una estrategia de innovación clara y voluntad de asumir riesgos, y el pensamiento innovador resulta especialmente importante para que esos proyectos salgan adelante.

El pensamiento innovador es un proceso de pensamiento creativo que se utiliza para generar ideas y soluciones: una tarea compleja que consiste en encontrar nuevos enfoques para problemas o procedimientos familiares. A menudo combina el razonamiento estructurado con la intuición para llegar a soluciones que no siguen un proceso lineal.

El pensamiento innovador se apoya en habilidades y destrezas sociales para generar soluciones nuevas. Las personas que lo han desarrollado suelen compartir los siguientes rasgos y habilidades:

  1. Enfoque no estándar para la resolución de problemas.
  2. Pensamiento crítico.
  3. Curiosidad.
  4. Voluntad de cooperar.
  5. Apertura a nuevas experiencias y conocimientos.
  6. Buena inteligencia emocional y habilidades de comunicación.
  7. Un enfoque creativo y una mirada original a las cosas familiares.

El pensamiento innovador implica desarrollar ideas nuevas y originales. Con un enfoque no estándar ante problemas familiares, una persona puede desarrollar soluciones o encontrar formas de superar un problema en el que nadie había pensado todavía. También requiere combinar habilidades analíticas, organizativas y de comunicación para evaluar una situación y resolver un problema.

El pensamiento innovador es muy útil en cualquier campo de actividad. Permite:

  1. Crear mejores soluciones para las necesidades diarias que aporten valor a los clientes y al negocio.
  2. Resolver problemas no solo en el trabajo, sino también en la vida personal.
  3. Aumentar la implicación de los empleados en las tareas laborales, lo que repercute positivamente en el ambiente de la empresa.
  4. Mejorar la calidad de la educación gracias al deseo constante de adquirir nuevos conocimientos y estudiar innovaciones.
  5. Mejorar las habilidades de comunicación y trabajo en equipo.

Las empresas deben mantenerse centradas en la innovación porque resolver la mayoría de los problemas puede requerir enfoques que nunca antes se han creado ni utilizado.

Es una habilidad muy valiosa para cualquier persona, y muchas empresas modernas están dispuestas a pagar salarios altos a los empleados con un pensamiento innovador desarrollado: al fin y al cabo, los mejores productos nacen precisamente de un enfoque poco convencional ante los problemas.

Desarrollo de un entorno innovador

La cultura de la empresa es la base de cualquier actividad innovadora. Si el entorno corporativo no transmite los valores adecuados, puede frenar la innovación incluso si la idea y el equipo son perfectos.

Dibujo de una bombilla encendida con un signo de exclamación en el centro, símbolo de una idea innovadora.

La estrategia de innovación forma parte de la estrategia corporativa: debe definir las actividades y objetivos que la empresa quiere alcanzar para desarrollar productos innovadores, nuevas líneas de negocio y procesos más eficientes a largo plazo, y describir los pasos necesarios para lograrlo. Muchas empresas parten precisamente de un análisis FODA para identificar en qué áreas necesitan innovar antes de fijar esa estrategia.

Sin una estrategia de innovación clara, las empresas corren el riesgo de perder el foco en sus objetivos principales; con ella, en cambio, pueden centrar sus actividades en metas claramente definidas y medibles. Una estrategia de innovación detallada ayuda a formular las preguntas adecuadas durante el proceso de generación de ideas, definir los criterios de evaluación y priorizar los proyectos según objetivos concretos.

Una estrategia de innovación también contribuye a desarrollar una cultura de innovación, que se caracteriza por:

  • apertura y curiosidad de los empleados;
  • fomento de la experimentación;
  • una gestión activa de la innovación;
  • disposición para asumir tareas complejas;
  • voluntad de asumir riesgos y aprender de los errores.

Las empresas que desarrollan una estrategia de innovación deben responder preguntas estratégicas clave, analizar las tendencias relevantes para su negocio, vigilar las necesidades latentes de sus clientes y preparar una lista de las competencias que necesitan para innovar con éxito.

Una estrategia de innovación crea, además, el enfoque necesario para usar los recursos de forma eficiente. Esto es importante porque la innovación siempre implica más riesgo que otras actividades, y una estrategia clara reduce las tasas de fracaso.

Para construir una cultura de innovación con éxito es importante:

  1. Involucrar a los empleados de distintos niveles.
  2. Formar equipos interdepartamentales para aprovechar al máximo el potencial creativo de todos los departamentos.
  3. Motivar a los empleados.
  4. Desarrollar y actualizar periódicamente la estrategia de innovación, sobre todo en tiempos de cambio y disrupción digital.

Existen formas sencillas de impulsar la cultura de innovación de una empresa. Son sencillas porque se pueden aplicar sin recursos especiales ni cambios importantes en la organización: con el apoyo de la dirección, se implementan sin obstáculos y tienen un impacto positivo casi inmediato en esa cultura.

A pesar de que las organizaciones prestan cada vez más atención a desarrollar un entorno innovador, a menudo los propios empleados no saben explicar qué significa esto para la empresa en su conjunto ni para ellos mismos, ni qué pueden aportar.

En esos casos, la dirección debe ofrecer la formación necesaria para explicar el significado y la importancia de la innovación para la organización. Los miembros del equipo también deben participar directamente en cuestiones de innovación y en el desarrollo de nuevas ideas y soluciones, por ejemplo mediante talleres creativos.

Cualquier miembro del equipo puede proponer en cualquier momento una idea para optimizar el flujo de trabajo. Para las más eficaces, la dirección debería asignar presupuesto y apoyo en forma de recursos: tiempo, asistencia de expertos, autoridad adicional, formación, etc.

Con el enfoque correcto, los empleados se implican mucho más en el proceso de crear innovación. Al mismo tiempo, es importante que sus ideas no se critiquen ni se olviden: de lo contrario, el efecto de las medidas tomadas se diluye.

El pensamiento innovador es una habilidad importante en el mundo moderno. Los empleadores prefieren candidatos capaces de pensar de forma creativa para encontrar soluciones a los procesos de negocio.

Mucha gente asocia la creatividad en el trabajo con las profesiones artísticas. Sin embargo, la mayoría de las personas pueden beneficiarse si la incorporan a sus procesos de trabajo, y los ejercicios para desarrollar la creatividad pueden ayudarles a conseguirlo.

Estos ejercicios son útiles tanto para mejorar la cohesión de un grupo como para cualquier persona interesada en desarrollar el pensamiento creativo: son actividades que empleados de sectores muy distintos pueden usar para mejorar sus habilidades de resolución de problemas y pensamiento crítico.

Los ejercicios creativos tienen muchos beneficios, entre ellos:

  1. Desarrollar la flexibilidad del pensamiento. Una alta adaptabilidad a los cambios constantes del entorno externo te permite no obsesionarte con procesos antiguos e ineficaces, sino crear otros nuevos.
  2. Generar nuevas ideas. Los ejercicios de creatividad ayudan a encontrar soluciones completamente nuevas a problemas recurrentes.
  3. Aumentar la motivación para completar las tareas laborales. Con suficiente práctica, las tareas laborales se convierten en algo que esperas para demostrar y mejorar tus habilidades mentales, en lugar de un obstáculo que frena tu progreso.
  4. Buscar nuevas soluciones. Algunos ejercicios desarrollan la visión creativa y permiten mirar objetos, ideas y problemas de nuevas maneras, algo muy útil cuando se busca solución a un problema empresarial grave.
  5. Mejorar la comunicación del equipo. Las tareas creativas ayudan a las personas y a los equipos a mejorar habilidades de trabajo en equipo, como la comunicación y la resolución de problemas.

La innovación es un valor corporativo porque ayuda a crear una cultura en la que cada empleado siente que tiene cierto nivel de autonomía, es capaz de pensar de forma independiente y encuentra nuevas formas de resolver problemas.

¿Cómo mejorar las habilidades de pensamiento innovador?

Mucha gente cree, equivocadamente, que la creatividad depende únicamente de una fuente concreta de inspiración. En realidad es más bien un «subproducto» de consumir todo tipo de contenidos, poder acceder a medios diferentes y analizar los problemas hasta llegar a respuestas adecuadas.

Mejorar el pensamiento creativo es importante sea cual sea tu campo de trabajo: todos los sectores necesitan personas capaces de encontrar la mejor solución a los problemas cotidianos, y la creatividad es clave para lograrlo.

Existe un cierto algoritmo para llegar a una solución poco convencional:

  1. Reúne toda la información necesaria. Uno de los pasos más importantes del pensamiento creativo es la preparación: puedes crear una solución más eficaz cuando dispones de toda la información disponible.
  2. Parte de la solución obvia. Con una solución simple sobre la mesa, puedes empezar a formular otras opciones que requieran menos esfuerzo o sean más viables económicamente.
  3. Propón soluciones adicionales. Tómate tiempo para hacer una lluvia de ideas y encontrar tantas soluciones o procesos nuevos como sea posible.
  4. Haz una lista con tus ideas más sólidas. Piensa en cómo se relacionan entre sí y qué tienen en común: esto te ayudará a formar conexiones entre ideas distintas que guiarán tu solución.
  5. Crea una lista aparte con las ideas combinadas. Valora ideas parecidas desde perspectivas distintas y descarta las que no conecten con las demás.
  6. Pon a prueba el resultado. Probar los resultados te ayudará a determinar qué aspectos puedes mejorar o cambiar para llegar a una solución que funcione.

Las personas con pensamiento innovador pueden ver un tema o un producto desde una perspectiva única. Desarrollar la capacidad de abordar metas y obstáculos con pensamiento innovador es posible a cualquier edad: basta con practicar periódicamente una serie de ejercicios y aplicar algunas técnicas.

Consume contenidos variados

Recoge ideas de todas partes. Puedes desarrollar el pensamiento creativo diversificando el contenido que consumes a diario: prueba a visitar blogs, canales y perfiles de redes sociales distintos, preferiblemente sobre temas que normalmente no te interesan.

Prueba también a cambiar el formato del contenido que consumes: texto, vídeo, audio, libros electrónicos, pódcast, infografías y demás. Necesitas desarrollar tu capacidad de observación para distinguir con facilidad, más adelante, lo que tiene potencial creativo y lo que no.

Sigue las tendencias

El pensamiento innovador puede verse influido por las tendencias que afectan al mercado ahora mismo y por las que están por llegar.

Estar al día de las tendencias no consiste solo en consumir noticias de tu área de interés. Predecir tendencias no requiere clarividencia: basta con entender cómo funciona tu campo de actividad y de dónde suele venir la innovación en él.

Quienes innovan con regularidad saben que las ideas pueden surgir de cualquier fuente y adoptar formas muy distintas. Amplía tus conocimientos mediante el desarrollo profesional y personal, y busca oportunidades para aprender y mejorar tus habilidades.

Crea algo nuevo cada día

Si quieres perder peso, diseñas un plan de entrenamiento y un programa de nutrición que exige un esfuerzo diario. El mismo principio se aplica al entrenamiento del pensamiento creativo.

Intenta crear algo nuevo todos los días. No tiene por qué ser algo grande ni trascendental: basta con hacer algo que nunca hayas hecho o probado. Imagina cómo se vería tu idea en la realidad y confía en que podrás superar los obstáculos que aparezcan en el camino hacia su realización.

Viñeta de tres escenas: una persona pensando frente a un papel en blanco, una bombilla que se enciende de repente y la misma persona escribiendo su idea en el papel.

Estas creaciones también pueden servir como solución a los problemas cotidianos a los que te enfrentas. La parte más importante de este proceso es adquirir el hábito de pensar en cosas nuevas hasta que se convierta en algo natural para ti.

Rompe con lo convencional

Cambiar tu forma de trabajar también puede animarte a pensar de manera diferente sobre tus procesos diarios. Las personas creativas suelen estar dispuestas a probar cosas nuevas para ganar experiencia en áreas distintas: por ejemplo, cuando realices una tarea familiar, intenta aplicar al menos un método que se aparte de tus hábitos de trabajo habituales.

Ver tu trabajo desde una perspectiva diferente te ayuda a mejorar tus habilidades de pensamiento creativo, y pronto descubrirás que puedes hacerlo con mucha más facilidad.

Cuestiona las reglas: con enfoques tradicionales y métodos ya conocidos es poco probable que llegues a innovar de verdad, así que desafía constantemente las reglas y los paradigmas existentes.

Aprende a sacar partido de tus fracasos

Si nunca has fallado, es probable que tampoco hayas creado nada. El fracaso es inevitable cuando inventas algo nuevo, porque siempre hay un grado de incertidumbre en el proceso.

Muchos innovadores creen que el fracaso es la mejor herramienta de aprendizaje: cuando te sientes cómodo con la posibilidad de equivocarte, tu capacidad para pensar de forma creativa aumenta. Entender que el fracaso puede ocurrir, pero que no te va a pasar nada grave por ello, te permitirá afrontar las derrotas con más facilidad y no quedarte a mitad de camino.

Al miedo se le suele llamar «la plaga de la innovación». Piensa en cada intento fallido como una forma de poner a prueba la idea y pasar a la siguiente solución.

Habla con otras personas

Incluso un innovador con experiencia necesita un entorno sólido en el que discutir o descartar ideas e innovaciones nuevas. Casi todos los grandes proyectos nacieron de equipos de personas que se unieron para idear algo nuevo.

Hoy existen numerosos foros y comunidades dedicados a la innovación, donde no solo puedes descubrir ideas interesantes e inspiradoras, sino también hacer buenas amistades. Reconoce el pensamiento innovador en los demás, explora sus técnicas creativas de resolución de problemas y aprende cómo generan sus ideas.

Intenta no rodearte solo de personas que piensan y crean exactamente como tú: la innovación requiere una amplia variedad de competencias y formas de pensar distintas. Busca la mayor diversidad posible al establecer nuevas conexiones creativas, porque eso puede inspirarte a crear algo nuevo y diferente.

Haz las preguntas adecuadas

En lugar de buscar respuestas, prueba a cambiar el tipo de preguntas que haces. Haz una lluvia de ideas y elabora una lista de preguntas abiertas que puedas plantear para resolver el problema.

Muchos innovadores parten de un objeto ya existente y se limitan a hacerle preguntas sencillas para reimaginarlo: ¿qué pasaría si esto fuera más pequeño, más rápido o más fácil de usar? A veces basta con formular la pregunta adecuada para abrir la puerta a una mejora que nadie había planteado antes.

Cuando pienses en crear o mejorar un objeto, hazte las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué pasa si cambio este objeto?
  2. ¿Qué cambiaría o mejoraría de esta propiedad si quisiera usarla dentro de 10 años?
  3. ¿Qué haría si tuviera financiación ilimitada para mejorarlo?

Las buenas preguntas no solo te ayudarán a encontrar respuestas, sino también a pensar en cómo cambiar tus rutinas para mejorar tu productividad.

Dedica tiempo al pensamiento creativo

En el desarrollo del pensamiento innovador juega un papel importante la cantidad de tiempo dedicado a la práctica. Google se hizo célebre, por ejemplo, por permitir a sus equipos dedicar hasta el 20 % de su tiempo al pensamiento creativo o a proyectos propios.

Esta medida resulta muy eficaz: por un lado, refuerza una cultura innovadora porque demuestra a todos los empleados lo importante que es la innovación para la empresa, y por otro, moviliza un enorme potencial de desarrollo.

Tómate tiempo para pensar en cómo resolver una situación determinada. Puede ser una hora al día o dos o tres veces por semana, pero lo importante es que, durante ese tiempo, pienses solo en ese problema, sin distraerte con nada más.

No existe una receta única para la innovación: cada persona debe desarrollar su propio enfoque según su sector, sus intereses, su mentalidad, la cultura de su empresa e incluso el equipo del que forma parte.

¿Por qué merece la pena desarrollar el pensamiento innovador?

El pensamiento innovador puede traer grandes resultados no solo a las empresas, sino también a cada persona. Merece la pena recordarlo cada vez que necesites encontrar una solución nueva a un problema.

Las habilidades de pensamiento innovador son técnicas que se utilizan para analizar un problema desde perspectivas distintas y creativas, con las herramientas adecuadas para evaluarlo y desarrollar un plan. Como cualquier habilidad, se pueden entrenar y desarrollar con la práctica.