Cuáles son las 12 principales obras de Platón
Platón (c. 428-347 a. C.) fue uno de los filósofos griegos más influyentes de la historia, y sus diálogos escritos son la base de gran parte del pensamiento occidental. Fue alumno de Sócrates y continuó muchas de sus enseñanzas en su obra. Fundó la Academia, considerada la primera universidad de Europa, y allí enseñó a su alumno más eminente, Aristóteles. Su filosofía incluye metafísica, ética y política, y sigue siendo una referencia central del pensamiento occidental.
En el año 399 a. C., tras la condena a muerte de Sócrates, Platón abandonó Atenas y viajó durante años antes de fundar su escuela hacia mediados del 380 a. C. La Academia se levantó extramuros de la propia Atenas y atrajo a eruditos como los matemáticos Eudoxo de Cnido y Teeteto. Platón la dirigió hasta su muerte en el 347 a. C.; la escuela original fue destruida en el 86 a. C. durante el asedio romano de Sila, y una Academia neoplatónica restaurada funcionó hasta que el emperador cristiano Justiniano I la cerró en el año 529.
De los más de treinta diálogos que se le atribuyen, estas son las 12 obras principales de Platón, ordenadas aproximadamente por orden cronológico de composición:
1. Apología de Sócrates

Sócrates, considerado uno de los fundadores de la filosofía occidental, no escribió ninguna obra: sus ideas solo se conocen a través de sus discípulos, sobre todo Jenofonte y el propio Platón. Los primeros diálogos de Platón derivan directamente de su maestro, con Sócrates como personaje central. El más célebre de ellos es la Apología, en el que Sócrates se defiende ante el tribunal ateniense de las acusaciones de no reconocer a los dioses de la ciudad y de corromper a la juventud; el diálogo termina con su condena a muerte.
2. Critón
En el Critón, Sócrates ya está en prisión esperando la ejecución cuando su amigo Critón le ofrece financiar su fuga. Sócrates rechaza la propuesta: sostiene que responder a una injusticia con otra injusticia es igual de reprobable, y que ha vivido toda su vida amparado por las leyes de Atenas, por lo que debe respetarlas incluso cuando le condenan injustamente. Junto con la Apología y el Fedón, forma la llamada trilogía de los últimos días de Sócrates.
3. Fedón
El Fedón narra la última conversación de Sócrates con sus discípulos, el mismo día de su muerte, antes de beber la cicuta. El tema central es la inmortalidad del alma: Sócrates argumenta que el alma existía antes del cuerpo y le sobrevivirá, y acompaña sus razonamientos con un mito sobre el destino del alma tras la muerte. El diálogo cierra con la ejecución de Sócrates, sereno hasta el final.
4. El banquete
En El banquete, Platón explora la naturaleza del amor y la admiración. Siete personajes reunidos en un simposio pronuncian discursos en honor a Eros, la fuerza divina del deseo. Sócrates expone que el amor debe comenzar con el afecto por una persona concreta y ascender después hacia la admiración de la belleza y el conocimiento en sí mismos, por encima del cuerpo. De esta idea nace lo que hoy llamamos amor platónico: una forma de afecto elevado, sin componente sexual.
5. Fedro
El Fedro es una conversación entre Sócrates y el joven Fedro a las afueras de las murallas de Atenas. En él, Platón aborda la retórica, el amor y la naturaleza del alma: la describe como un carro alado guiado por un auriga y tirado por dos caballos, uno noble y otro rebelde, que simbolizan la lucha entre la razón y los impulsos. También reflexiona sobre los límites de la escritura frente a la palabra viva, un tema poco habitual en la filosofía de su época.
6. La República

La República es la obra más extensa y ambiciosa de Platón, y en ella explora el significado de la justicia a través de una pregunta central: ¿es un hombre justo más feliz que uno injusto? Para responderla, Platón diseña un Estado ideal y demuestra su teoría de las formas —según la cual el mundo físico es solo un reflejo imperfecto de realidades ideales y perfectas— con la célebre Alegoría de la Caverna, en la que unos prisioneros confunden las sombras proyectadas en un muro con la realidad.
Platón también divide a los ciudadanos de su Estado ideal en tres grupos según sus habilidades y su función: los productores (agricultores, comerciantes y artesanos), los guardianes que protegen la ciudad, y los gobernantes-filósofos, el grupo más reducido, guiados por la razón y la justicia. Con otra imagen conocida, la alegoría del barco del Estado, defiende que solo quienes de verdad entienden el arte de gobernar deberían hacerlo, una idea profundamente crítica con la democracia ateniense.
7. Menón
En el Menón, Platón investiga si la virtud puede enseñarse y presenta su teoría de la reminiscencia: sostiene que el alma es inmortal y que aprender es en realidad recordar un conocimiento que el alma ya poseía antes de nacer. Para demostrarlo, Sócrates guía a un joven esclavo, sin instrucción previa, hasta que resuelve por sí solo un problema de geometría, mostrando que el conocimiento estaba latente en él.
8. Gorgias
El Gorgias enfrenta a Sócrates con el maestro de retórica Gorgias y sus discípulos Polo y Calicles en una discusión creciente sobre el verdadero fin de la persuasión y la naturaleza de la justicia. Sócrates defiende que es peor cometer una injusticia que sufrirla, porque la injusticia corrompe el alma de quien la comete, y que la verdadera felicidad depende del autocontrol y la virtud, no del poder o el placer.
9. Teeteto
En el Teeteto, Platón examina qué es el conocimiento a través de un diálogo entre Sócrates y el joven matemático Teeteto. Sócrates pone a prueba, una tras otra, varias definiciones —el conocimiento como simple percepción, como opinión verdadera, como opinión verdadera con explicación— y las refuta todas. El diálogo no llega a una conclusión positiva, pero deja claro que el conocimiento no puede reducirse a la percepción sensible.
10. Parménides
El Parménides pone a un joven Sócrates frente al filósofo Parménides de Elea, que somete la teoría de las formas a una serie de objeciones difíciles de responder. El diálogo funciona como un ejercicio de dialéctica: explora sistemáticamente las relaciones entre unidad y pluralidad, identidad y diferencia, y se considera uno de los textos más exigentes de Platón sobre el método del razonamiento filosófico.
11. Timeo
El Timeo es célebre por narrar la creación del universo a manos del Demiurgo, una divinidad artesana que no crea de la nada, como en los relatos posteriores, sino que ordena una materia preexistente según modelos eternos y perfectos. Platón sostiene que los cuatro elementos —fuego, aire, agua y tierra— corresponden a cuatro sólidos geométricos regulares (el tetraedro, el octaedro, el icosaedro y el cubo), mientras que un quinto sólido, el dodecaedro, representa la forma del universo entero.
Este interés matemático no era casual: aunque se le recuerda sobre todo como filósofo, Platón fue también uno de los grandes impulsores de la ciencia en la antigua Grecia, inspirado por Pitágoras. Un cartel a la entrada de su Academia advertía: «Que no entre aquí nadie que no preste atención a la geometría», y los primeros años de estudio incluían geometría, astronomía y música.
12. Las Leyes
En Las leyes, su última obra, Platón vuelve sobre la organización de la sociedad. A diferencia de La República, aquí no busca definir un Estado ideal, sino diseñar un sistema de gobierno práctico, aunque imperfecto, capaz de adaptarse a las complejidades reales del ser humano.
