¿Quién fue enterrado dentro de las pirámides de Egipto? (4 hechos conocidos)
Quien está enterrado en las pirámides de Egipto es, en los cuatro casos mejor documentados, el faraón que mandó construirlas: Zoser, Keops, Kefrén y Micerino. De ninguno de los cuatro se conserva la momia: los sarcófagos aparecieron saqueados o vacíos siglos antes de que llegara la arqueología, y lo que sabemos de sus ocupantes procede de las inscripciones, las estatuas y las tumbas de sus familiares. Estas son las cuatro grandes pirámides y lo que se sabe de quienes reposan dentro.
Construidas hace más de 4.600 años, estas moles eran las tumbas reales del Antiguo Egipto y absorbían durante décadas buena parte del esfuerzo económico del Estado. Junto al faraón solía enterrarse también a su reina y a sus hijas, en la misma tumba o en pirámides menores levantadas al lado. Los egipcios creían que el espíritu del rey seguía unido a su cuerpo después de morir, y estos monumentos, apuntando al cielo, debían garantizarle el paso al más allá. Dentro de la pirámide se guardaban objetos de valor —oro, joyas, cerámica— y estatuas del faraón, que según creían le acompañarían en el viaje al más allá.
1. La pirámide escalonada de Zoser y sus once hijas

La pirámide más antigua que se conoce es la de Zoser, la pirámide escalonada, levantada hacia 2650 a. C. en Saqqara. Bajo ella, en una cámara excavada en la roca, fue enterrado el propio rey. Zoser reinó en la III Dinastía y fue el primero en levantar edificios, monumentos y templos enteramente de piedra. Con él se enterró además a once de sus hijas, repartidas por las galerías de la pirámide, algo que no tiene paralelo en ninguna otra tumba real. De su aspecto tenemos una idea bastante precisa gracias a la estatua de piedra caliza aparecida en el yacimiento: la estatua real egipcia de tamaño natural más antigua que se conserva. Hasta entonces lo habitual eran las mastabas: estructuras rectangulares de adobe que cubrían una cámara subterránea con los cuerpos. La pirámide escalonada nació, de hecho, como una mastaba a la que se fueron superponiendo otras cinco cada vez menores. El visir y consejero más cercano de Zoser, Imhotep, fue quien concibió ese apilamiento y quien dirigió la obra; siglos después de su muerte, los egipcios acabaron venerándolo como un dios.

2. La Gran Pirámide de Giza: Keops y la reina Henutsen

La Gran Pirámide de Giza se empezó hacia 2589 a. C. para el rey Keops (Khufu), segundo faraón de la IV Dinastía y uno de los gobernantes más poderosos del antiguo Egipto. Junto a ella se enterró a su reina Henutsen, en una de las tres pirámides de las reinas alineadas a su costado este —la pirámide satélite propiamente dicha, la pequeña pirámide de culto del rey, es otra distinta—. De su reinado se sabe poco, y la única imagen segura que se conserva de él es una estatuilla de marfil de 7,5 centímetros: un contraste difícil de superar con la escala de su pirámide. Lo demás son relatos posteriores y se contradicen entre sí. El historiador griego Heródoto lo pintó como un tirano que empleó mano de obra esclava y llegó a prostituir a su propia hija, mientras que el papiro Westcar lo presenta como un monarca amable, curioso y aficionado a la magia. Keops dedicó buena parte de su reinado a planificar la pirámide que debía preservar su memoria, y el monumento sigue siendo la mejor prueba de su capacidad para movilizar a decenas de miles de personas a la vez.

3. La pirámide de Kefrén, el faraón de la Gran Esfinge

Kefrén era hijo de Keops, así que tiene lógica que su cámara funeraria quedara junto a la tumba de su padre. Su pirámide se levantó hacia 2550 a. C. y, aunque parece más alta que la de Keops, es porque se asienta sobre terreno más elevado. Junto a la calzada que parte de su templo del valle está la Gran Esfinge, lo que ha llevado a atribuirle también ese monumento. Lo que queda del rostro de la esfinge da una idea aproximada de sus rasgos. Heródoto lo describió como un rey cruel, pero todo apunta a que Egipto prosperó bajo su gobierno y abrió varias rutas comerciales que funcionaron bien.

4. La pirámide de Micerino y la estatua de la pareja real

La pirámide de Micerino —Menkaure en la transcripción egipcia; Micerino es la forma griega que heredó el español— es la más pequeña de las tres de Giza: con sus 65 metros no llega ni a la mitad de la altura de sus vecinas. En ella se enterró al rey Micerino, de la IV Dinastía, nieto de Keops e hijo de Kefrén, de modo que quedó sepultado junto a sus antepasados. A diferencia de ellos, las fuentes coinciden en describirlo como un gobernante amable, justo y piadoso. En 1910 apareció en su templo del valle una estatua doble en un estado de conservación excepcional, con un hombre y una mujer de pie, uno junto al otro. Por el lugar del hallazgo se acepta que son Micerino y su esposa, la reina Khamerernebty II, enterrada en una mastaba cercana. Si la identificación es correcta, es una de las poquísimas ocasiones en que podemos ponerle cara a una pareja real del Imperio Antiguo.
