Qué es un lenguaje y cuáles son sus principales funciones
El lenguaje es la facultad humana que permite comunicarse mediante un sistema de signos compartido, ya sea hablado, escrito o gestual. Vivimos en sociedad y nos comunicamos constantemente, así que damos por hecho que sabemos qué es el lenguaje, pero dar una definición precisa no es tan sencillo.
De hecho, ni siquiera los lingüistas se ponen de acuerdo en una única definición: el término admite varios enfoques, y más de uno puede considerarse válido a la vez.
¿Qué es el lenguaje?
Basta con abrir un diccionario o una enciclopedia para comprobar que la palabra «lenguaje» tiene varios significados distintos.
En español conviene distinguir dos palabras que a veces se confunden: lengua designa tanto el órgano muscular de la boca como un idioma concreto (el español, el catalán, el euskera…), mientras que lenguaje se refiere a la facultad humana de comunicarse mediante cualquier sistema de signos, sea cual sea el idioma empleado.
Según la definición más aceptada, el lenguaje es un sistema de expresión verbal del pensamiento, con una estructura sonora y gramatical propia, que sirve como medio de comunicación en la sociedad humana.
Esta doble acepción de «lengua» -órgano y sistema de comunicación- no es exclusiva del español: se repite en buena parte de las lenguas indoeuropeas, un curioso paralelismo que sugiere un origen común muy antiguo para ambos sentidos.

La mayoría de los demás significados de «lengua» nacieron como extensión metafórica del primero: una «lengua de tierra» es una franja estrecha que se adentra en el mar, y la «lengüeta» del zapato toma su nombre de esa misma forma alargada.
¿Qué características tiene el lenguaje?
Entendido en sentido amplio, como sistema semiótico, el lenguaje podría abarcar muchas cosas:
desde el uso cotidiano de gestos hasta los gritos con los que se comunican los animales, pasando por cualquier otro sistema de señales.
Pero en sentido estricto, los lingüistas reservan el término para el lenguaje humano, que tiene una serie de rasgos propios:
- Oralidad: a diferencia de otros sistemas de signos, el sonido es el canal principal del lenguaje humano.
- Linealidad: el habla se organiza en un flujo continuo; no podemos pronunciar varios sonidos a la vez y esperar que se entiendan como palabras.
- Fugacidad: a diferencia de otras señales físicas, el habla ocurre en el momento y no deja rastro; la escritura es la única forma de fijarla, y apareció mucho después en la evolución del lenguaje.
- Retroalimentación: quien habla se escucha a sí mismo y puede corregir lo que dice mientras lo dice.
- Especialización: los sonidos del habla humana se producen con el único fin de transmitir información.

- Significado compartido: las palabras tienen un significado conocido tanto por quien habla como por quien escucha, y pueden repetirse siempre con ese mismo sentido.
- Intencionalidad: quien habla elige las palabras y la forma de decirlas en función de lo que quiere conseguir.
- Carácter simbólico: el lenguaje permite hablar de cosas ausentes, lejanas o incluso inexistentes.
- Se aprende, no se hereda: dominar un idioma no es una capacidad innata, sino una habilidad que se adquiere con el tiempo.
- Productividad: el vocabulario de una lengua no es un conjunto cerrado, sino que cambia y se amplía de forma constante.
¿Se nace o se aprende el lenguaje?
Cualquier idioma tiene la capacidad de ampliarse para nombrar los fenómenos que nos rodean, incluidos los que todavía no existen.
Las palabras y expresiones nuevas, además, encajan en los patrones gramaticales que ya existían.
Existe la idea de que un niño nace con una predisposición genética hacia la lengua de su país. No es así.
Es cierto que el bebé absorbe como una esponja lo que escucha de sus padres y de su entorno, pero eso sigue siendo aprendizaje, no genética.
Los llamados «niños salvajes» -menores criados en aislamiento extremo, casi sin contacto humano- son la prueba más clara: sin exposición al lenguaje durante la infancia, no llegan a desarrollarlo con normalidad, por mucha genética que compartan con el resto de la especie.
Funciones del lenguaje
Es difícil exagerar la importancia del lenguaje: como seres sociales, quedaríamos muy limitados sin la capacidad de hablar. Esa importancia se aprecia mejor a través de sus funciones básicas:
- Comunicativa: el lenguaje es el medio principal para intercambiar pensamientos, transmitir información e influir en quien escucha.
Las grandes lenguas internacionales –inglés, español, francés, chino- sirven para entenderse a escala planetaria, mientras que cada lengua nacional o regional refuerza, al mismo tiempo, la identidad y la unidad de quienes la hablan.
- Acumulativa: gracias a un sistema de signos tan complejo, la humanidad puede registrar, conservar y transmitir su conocimiento a las siguientes generaciones.
- Cognitiva: el lenguaje permite verbalizar el pensamiento, darle forma concreta y expresarlo.

Los lingüistas llevan siglos tratando de desentrañar el misterio del lenguaje, y cada nuevo descubrimiento nos acerca un poco más a comprender este fenómeno tan propio de los seres humanos.
