Qué es la expresión: sus formas y expresión como cualidad de la personalidad

Tres personas gesticulan con expresiones faciales muy marcadas, en blanco y negro, mostrando emociones intensas.

La expresión es la capacidad de manifestar de forma intensa y visible los propios pensamientos y emociones, a través del rostro, el cuerpo o la voz. Está presente en todas las personas, pero en grados muy distintos: a algunas les resulta natural, mientras que otras apenas la manifiestan.

¿Qué formas puede adoptar la expresión? ¿Es bueno ser una persona expresiva, y cómo se forma este rasgo de la personalidad?

¿Qué es la expresión?

La palabra procede del latín expressio, que se traduce literalmente como «expresividad». ¿En qué casos se vuelve una persona más expresiva de lo habitual?

Cuando alguien manifiesta su estado de ánimo de forma más intensa de lo habitual, decimos que se comporta con expresión.

La expresión implica siempre un componente emocional: cuando las emociones de una persona son demasiado intensas, esa energía «se desborda» y sale al exterior en forma de entonaciones marcadas o gestos muy visibles.

Podemos hablar de qué expresión es en diferentes contextos:

  1. en psicología, el término designa una manifestación vívida del estado interno de una persona, con reacciones sensoriales y emocionales intensas y una actividad motora mayor de lo habitual;
  2. en el arte, se habla de expresión cuando una obra -una danza, una pieza musical, una pintura- despierta en quien la contempla sentimientos intensos, positivos o negativos;
  3. en genética, la «expresión génica» es el grado de actividad de un gen: puede estar inactivo, activarse débilmente o hacerlo al máximo. Cuanto más activo está, más «se expresa».

Formas de expresión

Centrándonos ya en la expresión como rasgo de las personas: ¿cómo se manifiesta alguien emocional? Hay tres formas principales:

  1. Las expresiones faciales son la forma más directa de mostrar una emoción: basta un gesto del rostro para comunicarla sin decir una palabra.

    Se ha establecido que en el rostro existen 57 músculos faciales, que en diferentes configuraciones indican diferentes emociones.

    Se ha llegado a decir que Tolstói fue capaz de describir hasta 85 matices distintos en la mirada de sus personajes y cerca de 100 variedades de sonrisa en sus novelas. Cejas, nariz, boca, frente y mejillas también participan, cada una a su manera, en mostrar lo que sentimos.

    Por ejemplo, cuando algo te sorprende, los ojos se abren mucho, la frente se arruga como un acordeón y la boca forma una «O». Basta ver esa combinación en el rostro de alguien para entender, sin palabras, que algo le ha sorprendido.

    Miedo, vergüenza, alegría y otros sentimientos: cada uno de ellos tiene su propio retrato facial específico.

  2. La pantomima es el conjunto de movimientos, gestos y posturas del cuerpo.

    La expresión corporal también revela el estado psicológico de una persona: cuando alguien está enfadado, aprieta los puños por reflejo, tensa los brazos e inclina el cuerpo hacia adelante. La tristeza, en cambio, se refleja en los hombros caídos, un andar arrastrando los pies y los brazos colgando. Una persona alegre, por el contrario, gesticula mucho, se mueve casi como si bailara y camina con paso ligero.

  3. La expresión del habla es la viveza de la entonación y una construcción de las frases fuera de lo común. Se aprecia en la voz: puede ser fuerte o suave, dura o dulce, entre otras variantes.

¿Qué es la expresión como rasgo de personalidad?

La expresión, como cualidad de la personalidad, es un rasgo característico en el que una persona experimenta sus sentimientos y emociones de manera muy vívida. Es como un fuego artificial que se dispara en diferentes direcciones.

Por eso, a las personas más tranquilas y equilibradas esa forma de ser les puede resultar inusual, extraña, fascinante o, a veces, un poco inquietante.

Pintura expresionista de dos rostros en colores vivos y contrastados, representando emociones intensas.

Todo dependerá de la situación:

  1. si un actor interpreta su papel con expresividad, el espectador llega a sentir con él lo que ocurre en escena. Probablemente por eso se va al cine o al teatro: para vivir algo inaccesible en el día a día, involucrándose emocionalmente en la historia de otra persona;
  2. pero si un agresor te ataca comportándose de forma muy expresiva -agitando los brazos, gritando, dando saltos bruscos hacia ti-, la mayoría de la gente se asusta mucho más que si esa misma persona te exigiera la cartera en silencio y con calma;
  3. a algunas personas les puede gustar la expresividad de su pareja en la intimidad, y a otras asustarles, dependiendo del temperamento de cada una;
  4. si tú mismo eres una persona emocional, tenderás a valorar positivamente a quienes se comportan igual, y viceversa: una persona tranquila y flemática puede acabar cansada de la expresión excesiva de otra.

En definitiva, cómo se percibe la expresión depende siempre de la situación en la que se manifiesta y de quién la manifiesta.

La expresión es siempre subjetiva y expresa la actitud personal del individuo hacia algo (una historia, un evento, un fenómeno).

Su nivel también varía según la cultura: se suele decir que los italianos son especialmente expresivos, hablan alto y gesticulan mucho con las manos, mientras que en culturas más reservadas, como la estonia, la expresividad tiende a ser mucho más comedida.

Dentro de una misma cultura también hay diferencias notables: quien crece en una familia de actores probablemente sea una persona vivaz y activa, mientras que en familias donde los padres apenas muestran sus emociones -o no saben cómo hacerlo- suelen crecer niños con la misma dificultad para expresar lo que sienten.