4 criterios principales para la estratificación social de la sociedad
Los criterios de estratificación social son los factores que determinan la posición de cada persona dentro de la jerarquía de su sociedad, es decir, el estrato o clase social al que pertenece. No es lo mismo tener criterios que tener causas: los criterios son los rasgos medibles que definen a qué grupo social pertenece alguien, mientras que las causas son los procesos históricos y económicos que generan la desigualdad. Entender estos criterios es fundamental para comprender cómo funciona la estratificación social y cómo evoluciona la estructura social de la sociedad en el tiempo.
Ingresos

Los ingresos son el criterio más visible y el que más directamente determina el estrato social de una persona. La desigualdad de ingresos existe en todas las sociedades, aunque en distinta magnitud: desde las economías nórdicas con menor brecha salarial hasta países donde la diferencia entre los ingresos más altos y más bajos es enorme. Los ingresos se pueden dividir en tres niveles:
- Ingresos altos: permiten cubrir todas las necesidades, ahorrar y adquirir bienes de lujo opcionales.
- Ingresos medios: cubren las necesidades básicas de la persona y su familia, pero sin margen para gastos extraordinarios.
- Ingresos bajos: insuficientes para cubrir las necesidades básicas. Muchas personas en esta situación viven en la pobreza.
Los ingresos pueden cambiar a lo largo de la vida: un gerente puede ser ascendido y duplicar su salario, o un empresario puede quebrar y perderlo todo. Por eso los ingresos son el criterio más dinámico de los cuatro.
Educación

El criterio educativo se mide principalmente por el número de años que una persona ha dedicado a su formación. Un obrero que comenzó a trabajar tras la educación obligatoria habrá estudiado entre 10 y 12 años; un neurocirujano o un investigador universitario puede haber invertido más de 20 años en su formación. La educación está estrechamente ligada a los ingresos, porque un título de una universidad de prestigio abre puertas a empleos mejor remunerados; y también al prestigio, porque las profesiones que exigen más formación suelen gozar de mayor reconocimiento social.
Prestigio

El prestigio es el grado de respeto y reconocimiento que la sociedad otorga a determinada posición, profesión u ocupación. No siempre va ligado a los ingresos: una profesión puede tener gran consideración social con un salario moderado —como ocurre con los médicos rurales o los maestros en muchos países europeos—, mientras que otros trabajos bien remunerados pueden recibir escaso reconocimiento público. El prestigio también varía entre culturas y épocas: el papel del guerrero era el más prestigioso en las sociedades tribales, mientras que en las economías modernas lo son las profesiones tecnológicas y directivas.
Poder

El poder es la capacidad de tomar decisiones que afectan a otras personas y de imponer la propia voluntad. El grado de poder varía enormemente: el director de una empresa puede dirigir a decenas de empleados; un general del ejército da órdenes a miles de personas; un presidente firma decretos que son vinculantes para millones de ciudadanos. La gran mayoría de la población no ejerce ninguna función de poder fuera de su esfera personal o familiar. Esta asimetría convierte al poder en un criterio central de diferenciación social: solo una pequeña fracción de la sociedad lo posee, y solo una parte aún menor de esa fracción lo ejerce a gran escala.
Aplicando los cuatro criterios —ingresos, educación, prestigio y poder— la sociedad puede dividirse en grandes grupos o estratos. Estos grupos no son compartimentos estancos: la misma persona puede ser económicamente acomodada e influyente, tener una educación elevada y ocupar una posición de prestigio. Del mismo modo, alguien puede tener poder sin grandes ingresos (un cargo político con sueldo modesto), o ingresos altos sin prestigio social reconocido. La estratificación social es multidimensional, y son estos cuatro criterios combinados los que determinan la posición real de cada individuo en la jerarquía de su sociedad.
