Sistema electoral proporcional
El sistema electoral proporcional es el modelo de elección en el que los escaños del parlamento se distribuyen entre los partidos políticos en proporción directa al porcentaje de votos que cada uno obtiene. A diferencia del sistema electoral mayoritario, los ciudadanos no votan por candidatos individuales sino por listas de partido; cuantos más votos obtiene un partido, más representantes envía al parlamento. Fue aplicado por primera vez en Bélgica en 1899 y hoy es el sistema más extendido en las democracias europeas. Las distintas variantes del sistema proporcional forman parte del espectro más amplio de sistemas electorales y sus tipos.
Cuáles son las características del sistema electoral proporcional
- Distribución proporcional de escaños. El porcentaje de votos obtenido determina el porcentaje de escaños asignados. Un partido con el 30% de los votos recibe aproximadamente el 30% de los mandatos parlamentarios.
- Barrera porcentual. Para evitar la fragmentación extrema del parlamento, los partidos deben superar un umbral mínimo de votos (habitualmente entre el 3% y el 5%) para acceder a representación. Los partidos que no superan esta barrera no reciben escaños.
- Redistribución de votos sobrantes. Los votos emitidos a favor de partidos que no superan la barrera se pierden y no contribuyen a la asignación de escaños.
Qué tipos de sistemas electorales proporcionales existen
- Listas abiertas y listas cerradas. En las listas abiertas, el votante elige tanto al partido como a sus candidatos preferidos dentro de la lista (Grecia, Croacia, Suiza, Luxemburgo). En las listas cerradas, se vota por toda la lista tal como la presenta el partido, sin posibilidad de reordenarla (España, Portugal, Italia, Turquía).
- Con o sin barrera porcentual. La mayoría de países que aplican el sistema proporcional utilizan una barrera (República Checa, Dinamarca, Eslovaquia, Islandia). Otros, como Finlandia, no la emplean.
- Circunscripción única o múltiple. Las elecciones pueden celebrarse en un único distrito nacional (Israel) o en múltiples circunscripciones plurinominales (Austria, República Checa, Suecia).
- Con o sin bloques electorales. Algunos países permiten que varios partidos se agrupen en coaliciones o bloques para acumular votos (Finlandia, Polonia); otros lo prohíben.
- Método de asignación de escaños. Los dos métodos más empleados son el método d’Hondt (muy extendido en Europa) y el método Sainte-Laguë (usado en Nueva Zelanda, Noruega, Suecia o Bosnia-Herzegovina). Utilizan fórmulas matemáticas distintas para repartir los escaños sobrantes entre los partidos.
En qué países se usa el sistema electoral proporcional
El sistema proporcional es el más extendido en las democracias consolidadas. Lo aplican todos los países de la Unión Europea —Dinamarca, Suecia, Italia, España, Grecia, Portugal, entre otros—, así como países europeos fuera de la UE como Noruega, Montenegro y Macedonia del Norte. Rusia lo utilizó para las elecciones a la Duma Estatal entre 2007 y 2011, antes de adoptar un sistema mixto.
Cuáles son las ventajas y desventajas del sistema proporcional
Ventajas
- Mayor representatividad. Cuanto más apoyo popular tiene un partido, más representantes tiene en el gobierno. La composición del parlamento refleja mejor la distribución real de preferencias de la ciudadanía.
- Protección frente a la fragmentación extrema y el extremismo. La barrera porcentual impide que los partidos radicales con apoyo marginal entren en el parlamento y evita que este quede dividido en una multitud de grupos pequeños irreconciliables.
- Mayor responsabilidad de los candidatos ante los votantes. En los sistemas de listas abiertas, la responsabilidad de los elegidos ante los ciudadanos crece porque estos votan tanto al partido como al candidato concreto.
- Menor penetración de intereses criminales o económicos ocultos. El sistema proporcional dificulta que candidatos respaldados por redes de poder informal accedan al parlamento amparados en votos locales concentrados, algo más fácil en el sistema mayoritario.
Desventajas
- El efecto «locomotora» en listas cerradas. En las listas cerradas, un candidato muy popular encabeza la lista para arrastrar votos al partido. Tras la victoria, ese candidato puede ceder su escaño a candidatos poco conocidos de los puestos inferiores.
- Inestabilidad gubernamental. En las repúblicas parlamentarias y las monarquías constitucionales, el gobierno lo forma el partido con más escaños. Si ninguno alcanza la mayoría, se necesita una coalición, que suele ser más frágil e inestable.
- Proliferación de partidos pequeños. Sin barrera porcentual o con una muy baja, pueden surgir muchos grupos minoritarios, lo que complica la formación de mayorías estables y la toma de decisiones.
- Débil vínculo candidato-votante. Con listas cerradas, los ciudadanos votan a un partido, no a una persona concreta, lo que reduce la conexión directa entre el elegido y su circunscripción.
