El discurso, definición, tipos y funciones: la relación entre el lenguaje y el habla

Ilustración de una silueta de cabeza humana con una persona gritando a través de un megáfono en su interior, representando el habla.

El habla es la capacidad humana de usar el lenguaje para expresar pensamientos, ya sea hablando, escribiendo o incluso «hablando» internamente con uno mismo. Todos tenemos una idea general de qué es, pero, como suele pasar con los conceptos cotidianos, definirla con precisión no es tan sencillo.

Los propios diccionarios varían en su definición: unos la describen como una forma de comunicación, otros como la capacidad psicológica de expresar pensamientos.

¿Qué es el habla?

Los lingüistas rara vez se ponen de acuerdo sobre un significado único para un concepto tan amplio. En términos generales, el habla es la manifestación concreta del lenguaje: se produce de forma oral (incluida la voz interior, cuando «hablamos» con nosotros mismos en silencio) o por escrito.

Hablar es, en definitiva, la capacidad de usar el lenguaje para comunicarse, y es uno de los rasgos que distingue al ser humano del resto de animales.

¿Qué tipos de habla existen?

Desde la escuela primaria sabemos que el habla puede ser oral o escrita, pero para la lingüística esa distinción se queda corta.

Se suele distinguir el habla según tres criterios principales: el medio empleado, su continuidad y el proceso social al que responde.

Según el medio empleado

Dependiendo de cómo una persona exprese sus pensamientos, el habla se divide en los siguientes tipos:

  1. Verbales. El principal medio de comunicación es la palabra (lat. Verbum).
  2. No verbal: se apoya en el lenguaje corporal (expresiones faciales, gestos) y en recursos extralingüísticos como la entonación, las pausas o los cambios de volumen.
Collage de fotografías de una misma mujer mostrando doce expresiones faciales distintas.
  1. Orales. Implica hablar en forma audible y comprender lo que se dice de oído. Requiere contacto directo o mediación a través de algún medio técnico (teléfono, grabación de audio…).
  2. Escrito. Comunicación mediante un sistema de símbolos que se representan en un soporte material.
Primer plano de una mano firmando un documento sobre una mesa, con otra persona al fondo.
  1. Gestual (lengua de signos): transmite pensamientos mediante un sistema de signos asociados a distintas configuraciones de las manos y los dedos. Es la principal vía de comunicación de las personas sordas.
  2. Icónico: se apoya en otros sistemas de signos más específicos, como los emoticonos, el código Morse o las banderas de señales navales.
Tabla con el alfabeto cirílico y su equivalencia en código Morse.

En la práctica, estos tipos casi nunca aparecen puros: en cada acto de habla concreto se combinan varios a la vez, porque no son excluyentes entre sí.

La combinación más habitual es oral + verbal + no verbal a la vez, ya que en una conversación usamos palabras, expresiones faciales y gestos de forma simultánea.

El habla escrita también es verbal, pero el componente no verbal que la acompaña suele reducirse prácticamente a cero.

Según la continuidad

  1. Diálogo: se produce entre dos o más interlocutores. Es discontinuo, porque cada uno reacciona a lo que dice el otro con comentarios, valoraciones o matices.
  2. El monólogo: lo desarrolla un único hablante, sin pausas pensadas para que otros intervengan.
Un hombre gesticula con energía mientras habla en público, sosteniendo unos papeles.

Tanto el diálogo como el monólogo pueden darse de forma oral o escrita.

Según el proceso social

El habla interior -hablar con uno mismo, en silencio- también cuenta como una forma de habla, igual que la expresión dirigida a otros. De ahí que tenga sentido esta clasificación:

  1. Externo: dirigido a comunicarse con otras personas.
  2. Interno: ocurre dentro de la propia mente, de forma consciente o no.
Un hombre se lleva la mano a la oreja para escuchar mejor a otra persona.

El habla y el pensamiento están directamente relacionados: el proceso de convertir pensamientos en palabras, y palabras en pensamientos, se apoya precisamente en el habla interior.

Para describir con precisión un acto de habla concreto conviene tener en cuenta las tres clasificaciones a la vez: el medio empleado, su continuidad y el proceso social al que responde.

Funciones del habla

Hay 4 funciones principales del habla:

  1. Comunicativa: asociada a la comunicación entre personas y a la transmisión de información. Tiene varias divisiones internas que se detallan más abajo.
  2. Cognitiva: es el principal mecanismo para acumular el conocimiento humano y transmitirlo a las siguientes generaciones.
Una madre y su hija pequeña leen juntas un libro ilustrado.
  1. Psicodiagnóstica: al observar cómo habla alguien, el interlocutor puede hacerse una idea de su estado de ánimo e incluso de su personalidad.
  2. Psicoterapéutica: es la capacidad de apoyar verbalmente a otra persona.
Dos gatitos se tocan el hocico junto a una ventana.

La función comunicativa tiene 4 aspectos:

  1. Organizativo: la conversación sirve para acordar acciones conjuntas.
  2. Expresivo: se expresa un estado de ánimo, una reacción, o se pone énfasis en algo.
Dos hombres gritan cara a cara, en una discusión acalorada.
  1. Incentivo: implica una petición, una orden o un intento de persuasión.
  2. Denominativo: la forma en que una persona nombra y describe lo que le rodea, tanto para orientarse como para transmitir a otros su experiencia o su valoración.

Lenguaje y habla

El lenguaje y el habla son dos fenómenos estrechamente relacionados.

Por lenguaje entendemos un medio de comunicación: un sistema complejo de signos que comprenden todos los hablantes de una lengua. El habla, en cambio, es su puesta en práctica directa: el uso concreto que cada persona hace de esos medios lingüísticos para transmitir sus pensamientos.