Snob: qué significa y qué es el esnobismo

Ilustración de dos hombres con esmoquin y pajarita blanca conversando sentados.

Un esnob es quien imita con afectación las maneras, los gustos y las opiniones de aquellos a quienes considera distinguidos, y desprecia lo que asocia a los demás. El esnobismo es esa actitud convertida en costumbre: valorar algo no por lo que vale, sino por lo que dice de quien lo elige.

Hombre con gafas rojas y tirantes tecleando con un solo dedo y expresión exagerada.
Fotografía en blanco y negro de cuatro chicos con sombrero de copa y levita gritando con las manos junto a la boca.

La forma asentada en español es esnob, con e inicial; su plural es “esnobs” y su derivado, “esnobismo”. La grafía inglesa “snob” sigue siendo muy común y se entiende igual. Lo que define a quien lo es no es tener criterio, sino necesitar que ese criterio marque distancia con los demás.

Qué significa esnob

La definición académica pone el acento donde no se espera: no en el lujo ni en el dinero, sino en la copia. El esnob no es el distinguido; es quien lo imita. De ahí que el término aparezca siempre cerca de ideas como clase social, prestigio y aristocracia, y casi nunca dentro de ellas.

El esnob no suele pertenecer a una élite real, y la historia de la palabra lo confirma: nació designando justamente a quien estaba fuera. La distancia puede marcarse con dinero, estudios, moda, gastronomía, arte, música, idioma o profesión; de un caso a otro cambia el terreno, nunca el gesto.

Viñeta que enfrenta a un personaje con chistera, monóculo y copa de vino a un hombre en ropa de trabajo agachado.

Un ejemplo cotidiano separa el esnobismo de la simple exigencia. Dos personas piden la misma botella de vino: una porque le gusta, la otra porque la carta la coloca en el rango caro y quiere que se vea. El vino es el mismo; lo que cambia es para qué sirve.

Qué es el esnobismo

El esnobismo es una forma de buscar reconocimiento. La persona esnob no solo prefiere unas cosas antes que otras: necesita que esa preferencia funcione como una frontera. Lo importante no es disfrutar de una obra, una marca o un viaje, sino que se note de qué lado de la frontera está.

  • Pagar más por una marca justamente porque poca gente puede pagarla.
  • Dejar de escuchar a un grupo justo cuando empieza a sonar en la radio.
  • Soltar el término técnico sabiendo que el otro no lo conoce, y no explicarlo.
  • Citar el libro que no se ha terminado o la película que se vio a medias.
  • Decidir cuánta conversación merece alguien en cuanto dice a qué se dedica.
Hombre con gafas de pasta y bigote fino bebiendo de una taza de café diminuta con el meñique levantado.

Cómo reconocer a una persona esnob

Nadie se presenta como esnob, así que hay que reconocerlo por señales, y son bastante estables. Estas cuatro aparecen casi siempre juntas; una sola, suelta, no dice gran cosa.

  • Necesita diferenciarse. Sus elecciones tienen que decir “yo no soy como la mayoría”, y por eso las cuenta sin que nadie pregunte.
  • Desprecia lo común. Rechaza algo por estar de moda, ser barato o gustar a mucha gente, a veces antes de probarlo.
  • Busca la aprobación de un grupo selecto. Le importa más ser aceptado por ese grupo que disfrutar de lo que hace, y cambia de gusto si el grupo cambia.
  • Convierte el gusto en jerarquía. Usa la cultura, el consumo o el lenguaje para ordenar a la gente y colocarse arriba.
Ilustración de un hombre de perfil con pajarita, los ojos cerrados y la barbilla levantada.

Dónde aparece el esnobismo

Hombre con sombrero de copa y traje oscuro fumando en pipa en una calle de aire antiguo.

No existe una clasificación oficial de tipos de esnobismo: los diccionarios registran el fenómeno, no una taxonomía. Lo que sí se repite son los terrenos en los que aparece, y conviene añadir uno más que funciona justo al revés.

Esnobismo social

Se apoya en el origen, el dinero, los contactos o el apellido, y arrastra el vocabulario de las viejas divisiones de clase: nobleza, burguesía, gente corriente. La señal no es tener esas cosas, sino usarlas de filtro: preguntar por el colegio o por el barrio de alguien para decidir de antemano cuánto va a valer lo que diga.

Esnobismo cultural

Aparece cuando los libros, la música, el cine o la cocina dejan de disfrutarse y empiezan a puntuar. Se reconoce en un gesto muy concreto: preguntarle a alguien si ha visto la película en versión original sabiendo perfectamente que no.

Esnobismo profesional

Se da cuando alguien desprecia oficios, estudios o trayectorias que considera menos prestigiosos: el titulado que trata al técnico como personal de apoyo, o el sector en el que llamar “básico” al trabajo ajeno pasa por rigor. Aquí la especialización se confunde con facilidad con la soberbia, y el soberbio casi nunca se ve a sí mismo.

Qué es el esnobismo inverso

El esnobismo inverso consiste en despreciar lo caro, lo culto o lo que suena a clase alta precisamente por serlo: es quien presume de no leer, de no entender de vinos o de no haber pisado un museo. Los diccionarios ingleses lo recogen con nombre propio, inverted snobbery, y el diccionario de Oxford fecha esa expresión en la década de 1880.

Es el mismo mecanismo con el signo cambiado. También aquí el gusto sirve para colocarse por encima, solo que la superioridad se busca en la autenticidad en vez de en la exclusividad. Se parece al inconformismo, que tampoco es exactamente lo contrario del conformismo: sigue dependiendo de lo que hace la mayoría, solo que para llevarle la contraria.

De dónde viene la palabra esnob

El origen último de la palabra es desconocido, pero su primera vida documentada no tiene nada de aristocrática: a finales del siglo XVIII, snob significaba “zapatero”. Con ese sentido aparece en el diccionario de argot de Francis Grose de 1785. Poco después, hacia 1796, la jerga de Cambridge la usaba para el vecino del pueblo que no pertenecía a la universidad, por oposición al gownsman, el que vestía toga.

El salto al significado de hoy lo dio el escritor William Makepeace Thackeray. Entre febrero de 1846 y febrero de 1847 publicó por entregas en la revista Punch una serie titulada The Snobs of England, by One of Themselves, que reunió en 1848 en el libro The Book of Snobs. Ahí queda fijado el esnob moderno: no el noble, sino el que imita al noble.

Queda la explicación que casi todo el mundo repite: que snob vendría del latín sine nobilitate, “sin nobleza”, anotado junto al nombre de los alumnos que no tenían título. No se sostiene. El diccionario de Oxford la califica de ingeniosa pero muy improbable, porque los primeros usos documentados no guardan relación con esa fórmula y las palabras formadas a partir de siglas son rarísimas antes de 1930: este tipo de etimologías casi siempre se inventa después.

¿Tener buen gusto es lo mismo que ser esnob?

No. Buscar mejor comida, mejor música o mejor ropa no convierte a nadie en esnob; lo que lo convierte es necesitar que alguien quede por debajo. La diferencia está en la dirección del gesto: afinar el propio criterio no exige rebajar el ajeno.

De ahí que el esnobismo y la tolerancia sean, por definición, incompatibles: tolerar es aceptar que otros vivan, crean o elijan de otra manera sin responder con desprecio, y el desprecio es justo lo que el esnob añade. Cosa distinta es la responsabilidad de elegir con cuidado —formarse, cuidar el lenguaje, saber lo que se compra—, que no necesita público para tener sentido.

Hombre trajeado leyendo un periódico en el asiento trasero de un coche de lujo en marcha.

Queda una prueba que cada cual puede hacerse a solas: si nadie fuera a enterarse de lo que has elegido, ¿elegirías lo mismo? Quien contesta que sí tiene gusto. Quien duda tenía otra cosa.