Cuáles son los delitos informáticos más comunes y cómo protegerte

Pantalla de un ordenador portátil mostrando un aviso de “Fraud Alert” con un icono de candado, mientras una persona escribe en el teclado.

Los delitos informáticos han dejado de ser algo lejano o propio de películas para convertirse en una realidad cotidiana. Hoy afectan a móviles, cuentas bancarias, correos electrónicos y redes sociales tanto de particulares como de empresas. Además, suelen ocurrir con gran rapidez y, si no se actúa correctamente desde el principio, pueden perderse pruebas fundamentales para la investigación. Por eso, ante cualquier sospecha, es importante contar con asesoramiento legal en tu zona, ya que los trámites suelen gestionarse en el lugar donde se encuentra la víctima o el juzgado competente, por ejemplo con abogados en Barcelona si resides en esta ciudad.

A lo largo de este artículo veremos cuáles son los delitos informáticos más habituales, cómo reconocerlos y qué pautas seguir si te conviertes en víctima de uno de ellos. Actuar con rapidez y de forma adecuada puede marcar la diferencia entre resolver el problema o complicar la investigación.

Qué se considera un delito informático

Un delito informático es cualquier conducta ilegal que se comete utilizando medios digitales, como ordenadores, teléfonos móviles, redes sociales o internet. En la mayoría de los casos, el objetivo es obtener dinero, información personal o acceso a cuentas privadas.

El Código Penal español recoge diferentes figuras relacionadas con este tipo de delitos, como las estafas informáticas, el acceso ilícito a sistemas, la revelación de secretos o la suplantación de identidad. Las penas pueden variar en función del daño causado, el importe defraudado o la existencia de agravantes, llegando incluso a penas de prisión.

Los delitos informáticos más habituales

Existen muchas formas de fraude digital, pero algunos delitos se repiten con mayor frecuencia. Estos son los más comunes:

  • Phishing: mensajes que imitan a bancos o empresas para que introduzcas tus datos en páginas falsas.
  • Suplantación de identidad: uso de tus datos para crear perfiles falsos o contratar servicios.
  • Acceso no autorizado (hackeo): entrada en tu correo, redes sociales o cuentas bancarias sin permiso.
  • Estafas online: compras falsas, fraudes en marketplaces o inversiones engañosas.
  • Extorsión digital: amenazas con difundir información o imágenes si no se paga dinero.

Estos delitos suelen tener algo en común: se basan en la confianza, la urgencia o el desconocimiento de la víctima. En muchos casos, el estafador presiona para que se actúe rápido, evitando que la persona reflexione o verifique la información.

Cuando estas situaciones acaban en un procedimiento judicial, es frecuente que se tramiten en grandes ciudades con unidades especializadas. En esos casos, contar con abogados en Madrid o en otras capitales puede facilitar el seguimiento del procedimiento y la coordinación con juzgados y cuerpos policiales.

Qué hacer si eres víctima de un delito informático

Actuar con rapidez es clave para conservar pruebas y aumentar las posibilidades de recuperar el dinero o identificar al responsable. Estos son los primeros pasos recomendados:

  1. No borres mensajes ni correos. Todo puede servir como prueba.
  2. Haz capturas de pantalla de conversaciones, perfiles o enlaces.
  3. Reúne justificantes de pago si has realizado transferencias o Bizum.
  4. Contacta con tu banco para intentar bloquear la operación.
  5. Cambia las contraseñas de las cuentas afectadas.
  6. Presenta denuncia cuanto antes ante policía o Guardia Civil.

Cuanto antes se denuncie, más fácil será rastrear direcciones IP, titulares de cuentas y movimientos financieros.

Cómo protegerte frente a los delitos informáticos

La prevención es la mejor defensa. Adoptar algunas medidas básicas puede reducir mucho el riesgo de sufrir un fraude digital:

  • Utilizar contraseñas largas y diferentes para cada cuenta.
  • Activar la verificación en dos pasos.
  • No abrir enlaces sospechosos.
  • Evitar redes WiFi públicas para operaciones bancarias.
  • Mantener dispositivos y aplicaciones actualizados.
  • Desconfiar de ofertas demasiado buenas para ser reales.

La mayoría de estafas aprovechan descuidos o momentos de prisa, por lo que actuar con calma y revisar cualquier mensaje sospechoso es fundamental.

La importancia de actuar con asesoramiento legal

Los delitos informáticos suelen implicar pruebas digitales, rastreo de direcciones IP y coordinación con entidades bancarias o plataformas tecnológicas. Por eso, cuando el caso escala o se inicia un procedimiento penal, es fundamental contar con una estrategia jurídica desde el primer momento.

Un asesoramiento legal adecuado permite preservar correctamente las pruebas, solicitar diligencias de investigación y defender los derechos de la víctima o del investigado. En este tipo de situaciones, la rapidez y la forma de actuar pueden marcar la diferencia entre recuperar el dinero o perder definitivamente la posibilidad de reclamar.