16 datos interesantes sobre el Hermitage

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El Hermitage de San Petersburgo no es solo un museo enorme: es una antigua colección imperial convertida en institución pública, instalada en edificios que también fueron escenario del poder ruso. Su historia mezcla arte europeo, arquitectura barroca, revolución, ventas soviéticas y una relación curiosa con sus famosos gatos.

Datos interesantes sobre el Hermitage

  1. El Hermitage se considera fundado en 1764. Ese año Catalina la Grande compró una colección de pinturas europeas al comerciante berlinés Johann Ernst Gotzkowsky. Lo que empezó como una galería de corte acabó siendo uno de los grandes museos del mundo.
  2. Su nombre significa lugar de retiro. Hermitage viene del francés y alude a un espacio de apartamiento. La paradoja es deliciosa: un lugar pensado para el disfrute privado de una emperatriz recibe hoy a multitudes.
  3. El Palacio de Invierno fue residencia imperial antes de ser museo. El edificio principal del conjunto fue la casa oficial de los zares en San Petersburgo. Por eso visitar el Hermitage es entrar también en una historia política, no solo artística.
  4. El palacio actual es una obra maestra barroca de Rastrelli. Fue construido entre 1754 y 1762 y después restaurado tras el gran incendio de 1837. Su fachada verde y blanca es una de las imágenes más reconocibles de la ciudad.
  5. El museo abrió al público en 1852. Bajo Nicolás I, el Hermitage dejó de ser solo una colección cortesana y se organizó como museo accesible. Ese paso cambió su función cultural.
  6. La colección supera los tres millones de objetos. Incluye pinturas, esculturas, artes aplicadas, piezas arqueológicas, numismática y objetos de muchas culturas. Su tamaño explica por qué solo una parte puede exponerse a la vez.
  7. El Hermitage no cabe en un solo edificio. El complejo principal incluye el Palacio de Invierno, el Pequeño Hermitage, el Viejo Hermitage, el Nuevo Hermitage y el Teatro del Hermitage. Cada edificio refleja una fase distinta de crecimiento.
  8. La Revolución de 1917 cambió radicalmente su significado. Las colecciones imperiales pasaron a ser propiedad pública, y el museo se amplió con obras procedentes de colecciones privadas nacionalizadas. El arte dejó de representar solo prestigio dinástico.
  9. En los años treinta se vendieron obras maestras al extranjero. El gobierno soviético liquidó piezas valiosísimas para financiar compras industriales. Aquellas ventas siguen siendo uno de los episodios más dolorosos de la historia del museo.
  10. El Hermitage conserva obras de Leonardo da Vinci. Sus pinturas de Leonardo son uno de los grandes reclamos de la colección occidental. También posee fondos extraordinarios de Rembrandt, Rubens, Tiziano y otros maestros europeos.
  11. No es solo una pinacoteca. Mucha gente lo imagina como museo de pintura, pero sus fondos arqueológicos y de artes decorativas son enormes. Esa amplitud permite recorrer desde la Antigüedad hasta la cultura moderna.
  12. Los gatos del Hermitage tienen una función histórica. Desde el siglo XVIII se asocian al control de roedores en los espacios del palacio. Hoy son una tradición querida, cuidada por personal y voluntarios, aunque no paseen por las salas principales.
  13. La arquitectura también es parte de la colección. Salones, escaleras, galerías y fachadas no son simples contenedores. El museo conserva la teatralidad del poder imperial ruso.
  14. El Hermitage cuenta una historia de apropiación y circulación cultural. Muchas obras llegaron por compras de monarcas y aristócratas europeos. El museo muestra cómo el arte viajó con dinero, diplomacia, prestigio y poder.
  15. Durante la Segunda Guerra Mundial la colección tuvo que protegerse. Leningrado sufrió un asedio terrible, y el patrimonio del museo fue evacuado o resguardado. La supervivencia del Hermitage también forma parte de la memoria de la ciudad.
  16. Su grandeza está en unir palacio, museo e historia rusa. Pocos museos permiten ver tan claramente cómo el arte, el Estado y la memoria se entrelazan. En el Hermitage, cada cuadro convive con la sombra del edificio que lo guarda.

Por eso el Hermitage impresiona incluso antes de mirar una obra concreta: es una institución donde la historia del arte y la historia del poder se pisan a cada paso.