15 datos interesantes sobre Haruki Murakami

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Haruki Murakami es uno de los autores japoneses más leídos del mundo, pero su literatura no encaja del todo en una etiqueta sencilla. En sus novelas conviven jazz, soledad, gatos, pozos, mundos paralelos, cultura pop occidental y una forma muy reconocible de mezclar lo cotidiano con lo extraño.

Datos interesantes sobre Haruki Murakami

  1. Nació en Kioto en 1949. Aunque nació en Kioto, creció en la zona de Kobe y más tarde se trasladó a Tokio para estudiar. Esa mezcla de lugares aparece de forma indirecta en muchas de sus atmósferas urbanas.
  2. Sus padres enseñaban literatura japonesa. Murakami creció en una casa vinculada a los libros, pero sus gustos juveniles se inclinaron mucho hacia la literatura occidental. Esa tensión entre Japón y Occidente es una de las marcas de su obra.
  3. Estudió en la Universidad de Waseda. En Waseda estudió teatro griego y conoció a Yoko Takahashi, con quien se casó en 1971. La universidad también acabaría vinculada a su legado mediante la biblioteca dedicada a su obra.
  4. Antes de ser escritor tuvo un bar de jazz. Murakami y su esposa abrieron un café de jazz en Tokio en los años setenta. El local, llamado Peter Cat, no fue un detalle menor: la música quedó incrustada en su imaginación literaria.
  5. Decidió escribir una novela durante un partido de béisbol. Según ha contado, en 1978 estaba viendo un partido de los Yakult Swallows cuando sintió de pronto que podía escribir ficción. Esa escena se ha convertido en una especie de mito fundacional de su carrera.
  6. Su primera novela apareció en 1979. Kaze no uta o kike, traducida como Hear the Wind Sing o Escucha la canción del viento, ganó un premio para nuevos escritores. El dato corrige una confusión frecuente: no se publicó en 1974.
  7. Norwegian Wood lo convirtió en una celebridad en Japón. Publicada en 1987, la novela tuvo un éxito masivo y mostró una faceta más realista y sentimental de Murakami. Su fama creció tanto que durante un tiempo le resultó incómoda.
  8. Su obra mezcla realismo, misterio y elementos surrealistas. Libros como Kafka en la orilla, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo o 1Q84 muestran mundos donde lo fantástico irrumpe sin explicarlo todo. Esa ambigüedad es parte de su atractivo.
  9. También es traductor de literatura estadounidense. Ha traducido al japonés a autores como Raymond Carver, F. Scott Fitzgerald, Truman Capote, Ursula K. Le Guin y J. D. Salinger. Traducir no fue un trabajo lateral: alimentó su oído narrativo.
  10. El Gran Gatsby fue decisivo para él. Murakami ha señalado la novela de Fitzgerald como una influencia central. Su interés por la prosa norteamericana ayuda a explicar por qué sus libros suenan distintos dentro de la tradición japonesa.
  11. Es un corredor de larga distancia. En De qué hablo cuando hablo de correr escribió sobre maratones, disciplina y escritura. Para Murakami, correr y escribir comparten una misma idea de resistencia diaria.
  12. Dejó de fumar al empezar a correr con seriedad. En la treintena cambió hábitos y convirtió el ejercicio en parte de su rutina. Esa disciplina contrasta con la imagen más bohemia de sus años como dueño de un bar nocturno.
  13. El jazz atraviesa casi toda su obra. Sus personajes escuchan discos, recuerdan canciones y viven rodeados de referencias musicales. Murakami es además un coleccionista apasionado de vinilos y ha presentado programas de radio dedicados a la música.
  14. Ha escrito también no ficción muy importante. Underground, su libro sobre el ataque con gas sarín en el metro de Tokio, reúne testimonios y muestra una faceta periodística y moral distinta de sus novelas. Es una de sus obras más serias y necesarias.
  15. Sus relatos han llegado al cine con mucho reconocimiento. Drive My Car, basada en un cuento de Hombres sin mujeres, fue adaptada al cine y recibió una gran atención internacional. La película confirmó que su universo puede funcionar también fuera de la página.

Murakami funciona porque sus libros parecen sencillos de leer, pero dejan zonas abiertas. Bajo la superficie de canciones, comidas y rutinas aparecen preguntas sobre identidad, pérdida, deseo y la extraña sensación de vivir en más de un mundo a la vez.